lunes, 11 de julio de 2011

¿.POR QUE CREER EN DIOS.?




Un compañero no cree en Dios.  Dice que si le puedo probar la existencia de Dios, aceptaría. ¿Qué puedo hacer para convencerle?
RESPUESTA:Padre Jordi Rivero
 Habría que ver que entiende tu compañero por "pruebas". No se puede probar la existencia de Dios por medios empíricos porque Dios, como el amor y todo lo espiritual, no se puede limitar a lo material.  Sin embargo, el mundo material ya nos indica razones para creer. La ciencia por si sola no explica la existencia del universo. La ciencia misma depende de un orden existente, de unas reglas de juego.  La ciencia solo puede aspirar a entender una realidad a la que ella misma esta sometida.  Las realidades que los científicos descubren ya eran realidad antes de sus descubrimientos. Ellos aprenden a utilizar leyes existentes.
Para buscar la verdad hay que ser honesto.  Un ejemplo: Si una persona se jacta de ser científica y no reconoce que la vida humana tiene su in inicio en la fecundación del óvulo de la mujer, no es honesta, porque la ciencia ha demostrado que el código genético completo del ser ya está en ese pequeño ser humano. Habría entonces que primero establecer si hay coherencia en el ateo.  ¿Reconoce los descubrimientos de la ciencia?, ¿Respeta la vida humana desde la concepción?  Si es una persona que razona y es honesta entonces se puede discutir.
San Anselmo y otros Padres de la Iglesia desarrollaron contundentes argumentos probando la existencia de Dios. Más tarde estas pruebas fueron perfeccionadas por Santo Tomás de Aquino. Por la razón podemos, por ejemplo, entender que no existe efecto sin causa. La causa de todo es Dios. El es la primera causa. "y que todos llaman Dios" (S. Tomás de A., s. th. 1,2,3). El no depende de nada ya que, diferente a lo creado, Dios no depende de nada ni nadie. También el hecho de que en el mundo exista la belleza y el orden nos habla de un ser superior responsable por ello. No podemos aceptar razonablemente que exista una obra de arte sin artista.
San Pablo nos dice sobre los no creyentes: "Lo que de Dios se puede conocer, está en ellos manifiesto: Dios se lo manifestó. Porque lo invisible de Dios, desde la creación del mundo se deja ver a la inteligencia a través de sus obras: su poder eterno y su divinidad" (Rm 1,19,20).